Los niños necesitan una adecuada nutrición y una dieta sana para que su potencial de desarrollo sea óptimo. Durante la infancia y la adolescencia, los hábitos dietéticos y el ejercicio pueden marcar la diferencia entre una vida sana y el riesgo de sufrir enfermedades en años posteriores.
La lactancia materna es la mejor alimentación para el niño por lo debe prolongarse lo más posible. Los niños de pecho reciben una alimentación regular y a temperatura ideal. La leche materna satisface todas las necesidades nutricionales para el crecimiento y el desarrollo del bebé. Para determinar la cantidad de leche que ha ingerido hay que pesar al niño justo antes y después de amamantarles.
La alimentación artificial hay que emplear únicamente agua mineral que esté específicamente indicada para los niños lactantes (esta indicado en las etiquetas). El ritmo de comidas es igual al de la leche materna.
Durante esta edad hay una transición de una dieta líquida basada en papilla a una dieta mixta donde es importante que siempre haya variación en los alimentos. Durante esta etapa los niños desarrollan preferencias por determinados alimentos, por este motivo es el momento enseñar la importancia de una alimentación correcta.
Hay que enseñar a los niños a comer relajadamente y preparar el terreno para que sus actitudes hacia la comida sean sanas.
Durante este periodo, la gran movilidad y el rápido crecimiento determinan las necesidades de energía y nutrientes. Aumentan las preferencias de determinados alimentos sobre otros. Es necesario que las comidas se tomen con tranquilidad, masticando bien los alimentos.
Tanto en edad preescolar como en edad escolar los niños necesitan beber muchos líquidos, especialmente si hace mucha calor o tienen gran actividad física. Obviamente, el agua es una buena fuente de líquido, y es un fluido que no tiene calorías. Pero la variedad es importante en las dietas de los niños y se pueden escoger otros líquidos que aporten los fluidos necesarios, como la leche y las bebidas lácteas, los zumos de frutas y los refrescos.
El desayuno es importante que sea energético desde el primer día de clase. Son recomendables los huevos pasados por agua, el pan con mantequilla, miel, queso mermelada o embutido en constante variación y cereales. Para beber deben tomar leche o infusiones.
El almuerzo de la escuela debe estar de acuerdo con su gusto pero variado.
La comida, en casa o en la escuela, siempre debe ser caliente. Es importante que el niño meriende para salvar las horas hasta la cena. Pueden ser pasteles, productos lácteos batidos o infusiones. La cena debe ser ligera.