Durante esta época de la vida las necesidades energéticas y de nutrientes alcanzan su punto máximo por lo que la alimentación de los adolescentes debe ser acorde con sus necesidades. Esto se debe al pico de crecimiento de la pubertad, las chicas entre los 11 y 15 años y los chicos entre los 13 y los 16 años.
En esta época de la vida, existe el riesgo de que se sufran deficiencias de algunos nutrientes, como el hierro y el calcio.
También durante este período el interés por la salud y por una correcta nutrición disminuyen considerablemente por lo que es importante evitar una alimentación unilateral de los adolescentes. Por un lado, el afán por estar delgado puede llegar a provocar carencias crónicas de proteínas, vitaminas o minerales, por el otro lado se puede llegar a la obesidad y la hipertensión.